Llega siempre cinco minutos tarde. Pierde el tiempo con tonterías. Apaga el despertador al menos dos veces antes de levantarse. Llora con facilidad, normalmente por culpa de las canciones. A veces una palabra le sobra para sonreír todo el día. La opinión de los demás es demasiado importante. Tiene una terrible obsesión con el tiempo, odia el tic-tac de los relojes. Obsesión con las cosas que han pasado y no se repetirán. A estas alturas sigue sin saberse enfrentar a las despedidas, ni siquiera a las temporales. No sabe qué hacer con su futuro. Todas las mañanas ha de correr para no perder el autobús. Habla demasiado para callar lo importante. Piensa que los abrazos inesperados son una de las mejores cosas que existen. Junto a los Mcflurry, claro. Tiene demasiadas preguntas y muy pocas respuestas. Le encanta coger con la cucharilla la espuma del café o los grumos del colacao. No cree en la palabra 'siempre' ni en 'jamás'. Últimamente la soledad le altera. Nunca ha tenido un diario debajo del colchón. Tiende a idealizar muy pocas cosas, pero si lo hace, suele hacerle daño a la larga, cuando abre los ojos. Le encanta dormir acompañada. Y tener los pies calientes.
A veces se olvida de quién es y de su sonrisa.
que profundo! me encanta! =)
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